El Confín

Aventuras con algo de verdad dentro.

Leyendas del noroeste hechas cuento, para leer a partir de los diez.

Cubierta del primer libro: tres niños y un jabalí en un valle al atardecer, junto a un río.

Están los cuatro. Y hay un quinto, si lo buscas.

El libro sale este otoño.

Déjame tu correo y te lo cuento antes que a nadie: quien está en la lista ve la portada y el título primero.


A los diez años te dicen que leas. Lo difícil es dar con un libro que sea para ti. Unos ya se te quedan pequeños; otros son de mayores y todavía no te tocan. Y en medio siempre cabe uno más.

El Confín es un sello pequeño —de una persona, para ser exactos— hecho para ese hueco. Aventuras con algo de verdad dentro: historias inventadas, sí, pero levantadas encima de cosas que ocurrieron o que se contaron de verdad. Leyendas que llevan mil años rondando. Sitios a los que puedes ir este domingo.

Al final de cada libro se explica qué era cierto y qué nos hemos inventado. Eso no es un apéndice: es la mitad de la gracia.


Un río que esconde algo más que peces. Un cielo que aprende a dar miedo de día. Y una noche en la que los mundos casi se tocan: Samaín.

Aventúrate a descubrir las leyendas del noroeste: una forma distinta de vivir el Halloween, con el miedo de fogata y tarde de lluvia; ese que calienta más de lo que asusta.


La parte de verdad

Acuarela del cabo de Fisterra: el sol hundiéndose en el océano y un sendero bajando hacia las rocas.

Los romanos llegaron hasta aquí y creyeron que se habían quedado sin mundo.

Cuando alcanzaron esta costa vieron el sol hundirse en el agua, y le pusieron nombre a lo que tenían delante: Finis Terrae. El fin de la tierra. No era el fin de nada, pero durante siglos fue el borde de lo que se sabía: lo último del mapa, el sitio donde la información se acababa y empezaban las historias.

De ahí sale el nombre de esta casa.


Quién está detrás

Gervasio, el autor, en un puerto, con gorra y gafas.

Las leyendas son mejores que casi todo lo que se le da a leer a un niño de diez años. El problema es que están contadas para adultos, o no están contadas.

Por eso, y por diversión, me metí en esto. Me llamo Gervasio, vivo en Ourense, y El Confín soy yo: escribo los libros, preparo las ilustraciones y contesto estos correos.

Con el tiempo cambiarán los temas, y puede que hasta los sitios. Lo que no va a cambiar es que siempre haya un punto de verdad dentro. Al final de cada libro explico qué pasó de verdad, qué se contaba y qué me inventé, aunque estropee el truco.


¿Te lo aviso cuando salga?

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